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Mostrando las entradas etiquetadas como Erik Vargas

El 'Águila Negra' y la casa de los abuelos

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Cada verano, luego de 9 o 10 horas de carretera para alegarse de la hoy CDMX, seguían un par de horas de camino, la mitad, de terracería. La travesía, extrema para la infancia, tenía clímax de fondo: la casa de los abuelos; del desgranado de mazorca de maíz al molinito para la tortilla - esa sí- recién hechecita; la limpieza - esa también- del agua de pozo; el chorro en un extraño bosque selvático, un miniparaíso en el monte, el café con pemoles de Chanita; el olor a casa de adobe. Había que paliar con algo, mosquitos y mosquiteros, sin energía eléctrica, o sea, no caricaturas. De ahí, decenas de historias de verano, de juegos de niños, de la cercanía de la naturaleza, del contacto directo con la huasteca. Ésta y la falta de energía fueron en una peculiaridad, un recuerdo eterno en particular. Mi viejo, Gabo -mi abuelo-, tenía una vieja radio gris, esas que eran comunes en las 'fayucas'. Llegando por pilas gordas -tipo D- para alimentar el alma. La sintonía era con la música de...

Los incompetentes y los ‘esprin breics’ de Miramar

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El saldo que dejó la Semana Santa es relativo; lo que ve la autoridad y lo que ve el paseante. Este último finalmente, pese a los contratiempos, que son muchos, trata de que su día frente al regalo de la naturaleza, no lo manche una toalla femenina tirada en el suelo, un vidrio de botella, un sujeto ‘miando’ en la llanta de un auto; o un policía con malos tratos, estresado por el sol. No, se divierte, ríe, salvo sus excepciones. Sin embargo, frente a las postales coleccionables de la autoridad, cifras rimbombantes e inexactas, está la percepción ciudadana que Miramar, nada más no crece, y que la administra un cirquero. Ya sé, dirán “a este cuate nada le gusta” “síndrome de las jaibas” etcétera, pero este escrito describe algunas de las quejas que el turismo dejó, además de su dinero, en la zona conurbada de la huasteca, aún más, las de los propios tamaulipecos. Filas tediosas y flujo limitado y sin orden para ingresar; desorden en los estacionamientos; prepotencia; baños derramados; re...

Periodismo cultural contra la violencia

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¿Los mexicanos somos incultos o violentos? Yo no lo creo. Quizá no hay consumo de la ‘cultura mundial’, pero México tiene un enorme estante. La evolución de la cultura es tan dinámica como su sociedad; o tan estática como su falta de desarrollo; y tan vulnerable a los fenómenos internos o externos, que se transforman con ellos. Una familia, una comunidad, una ciudad, una región; un país, raza o grupo; en el apetito o hambruna de su conocimiento, sucumbe en una justa dimensión ante aquello que agita sus costumbres, y de tan fuerte empuje, se incrusta, luego se arraiga. Así, una tragedia natural, una gran guerra, una obra de alguna de las bellas artes o una nueva tendencia, revuelve y da un nuevo valor. La violencia, como fuerza natural, es una de los grandes motores para la evolución de la sociedad, se imprime en la historia y modifica todo acervo, sentimiento, costumbre y tradición; todo depende de la fuerza como se inserta y lo débil o ávido de la identidad. Así fue desde las primeras...

El orín de Jude

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Ni siquiera tiene sentido buscar a qué titularle, nace solito. "Me parece un buen título para algo". "Andas inspirado" "¿Por El orín de Jude?" "Sí" Pues a algo debemos ponerle así, El orín de Jude. Quizá debe ser un cuento, algo que se parezca a una fantasía, que por supuesto no tenga nada amarillo, digo. O puede ser la humedad costera que antoja sentarse en una mesita con cervezas a hablar de qué chingados es el orín de Jude. Es una llamado a las viejas prácticas de cuidar la amistad de un Beatle fan y anti eso, pero que se estancan hablando de Revolver. Es la risa, la estupidez selectiva, algo de intención somera, cucharada copeteada de inteligencia, un "hoy no me hables de política" No, honestamente no sé qué es El orín de Jude, pero en algún momento sé que cuando alguien lo diga, tendrá un sentido especial.

Tamaulipas, donde sus habitantes cuentan como turistas

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Ya ni la chingan, Tamaulipas se ha creado una burbuja, polarizada, estúpida. Foto: Milenio / Jesús Jiménez Los estragos de la guerra del crimen organizado de los últimos cuatro años han cobrado el derecho de piso por vivir, la huida de capitales, la pérdida de seres humanos, la baja en el comercio interno y es lógico, una sensible baja en el turismo. La percepción nacional e internacional es que Tamaulipas es una tierra del narcotráfico, donde gobierna el crimen organizado y en la que es fácil morir o ser secuestrado… y esa percepción, que también es interna, la promueven los propios tamaulipecos sobre todo en las redes sociales, que sienten lo que es vivir en esta tierra hoy en canícula. El principal atractivo de las playas de Matamoros y Miramar para los norteamericanos o es que tienen fama de ser enormes cantinas de arena donde la fiesta dura toda la noche, lo cual ya no existe. También son zonas de atractivo turístico impulsado por la visita a familiares, turismo que de alguna mane...